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Cómo protegerse del frío.


El clima y sus constantes variaciones y cambios, siempre ha sido tema de preocupación para los agricultores.

El frío intenso, el fuerte viento son factores ambientales o climáticos que en determinadas circunstancias pueden dañar seriamente los cultivos. Para minimizar su impacto, en algunos huertos  es obligado buscar elementos de protección.

El frío ralentiza el desarrollo vegetal, aunque sea un gran controlador de parásitos y plagas de los cultivos, para proteger del frío podemos recurrir a los invernaderos o túneles con plásticos translúcidos, con los invernaderos creamos un lugar cerrado, estático y accesible, que permite el control de la temperatura, la humedad y otros factores ambientales para favorecer el desarrollo de las plantas. También en un tamaño más reducido puede resultar de gran utilidad invernaderos para semilleros, arcos que cubren el bancal, las plantitas estarán más protegidas contra el frío y podrán desarrollarse mejor. El cultivo en mesas de cultivo también hay túneles adaptados a las mesas. Los invernaderos también pueden usarse para prolongar la temporada hasta bien entrado el otoño de cultivos que lo toleren, como los tomates y las berenjenas.

Las campanas son en realidad mini-invernaderos de unos 50 cm de alto, aunque suelen volar en condiciones ventosas. Utilizaremos para cubrir  individualmente plantas tiernas como berenjena, tomates, calabacines, melones, pimientos en verano. Las campanas pueden ser muy útiles en huertos de zonas frías que no tengan invernadero.

Las heladas pueden ser también dañinas y donde lo son más es en lugares hundidos, el ser aire frío es más pesado, los huertos situados a los pies de una colina impiden que el aire frío se disperse. Las plantas más sensibles que aún estén en producción procuraremos cubrirlas con mantas térmicas, es una buena técnica para proteger cultivos y puedan seguir creciendo. La manta térmica es un filamento de polipropileno estabilizado a rayos U.V. de fácil colocación que extendida sobre los cultivos actúa como filtro regulador dejando pasar la luz, la lluvia, y reteniendo la calor. Las siembras pueden hacerse unas dos semanas antes de lo habitual si cubre la tierra con la manta sujeta por unos anclajes. Bajo la manta, las plantas están protegidas de las peores heladas y plagas voladores, incluidos los pájaros.

Hay la costumbre de prolongar la temporada de cultivos produciendo las plántulas en mini semilleros; de esta manera, las plantas parten con ventaja mientras fuera hace frío. Tener cuidado cuando hacemos el trasplante al huerto, puede protegerlas con una manta térmica. Este proceso se denomina “endurecimiento de las plantas. Evite cambios bruscos de temperatura, humedad y corrientes de aire, que pueden acarrear crecimientos pobres y floraciones prematuras.

Los cultivos tempranos pueden sembrarse en el exterior aprovechando los materiales plásticos. Cubrir una semillero con una lámina de plástico (utilice el transparente o el negro; el primero da más calor, el negro sofoca las malas hierbas) durante seis semanas antes de la siembra, así calentando la tierra lo suficiente como para arriesgarse a una siembra temprana. Tras la siembra, la lámina puede remplazarse por una manta térmica.

Calentar el sustrato también se puede hacer mediante la manta eléctrica, es un panel de calefacción es un sistema que fomenta la germinación de las plántulas y esquejes mediante la liberación de calor constante y uniforme en una lámina de aluminio instalado en la base de bandejas de semillas y macetas.

En condiciones ventosas también ralentizan el crecimiento de las plantas y hacen que sea difícil mantener en su sitio elementos de protección. Los setos son unos buenos cortavientos; vallas recubierta con malla de sombreo son una alternativa en huertos pequeños.

 



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