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Consejos para desterrar “malas hierbas”

 

 

Llamamos “malas hierbas” porque no son “las buenas”, las que hemos plantado para cuidar y luego cosechar, no porque sean tóxicas para nuestros cultivos o algo así. Cualquier planta, por beneficiosa que sea, puede resultar ser una mala hierba si no está en el lugar adecuado.

Ya sea por el viento, o transportada por aves, o enterradas en tierra vegetal, todas las semillas de malas hierbas esperan a que las condiciones sean ideales para germinar, crecer, y propagarse. Por desgracia, nuestros huertos tienden a proporcionar esas condiciones ideales.

La vegetación que crece en el huerto compite con nuestros cultivos por el agua, los nutrientes y demás recursos pudiendo frenar gravemente su desarrollo, pero también tiene beneficios relacionados con la biodiversidad, no sólo de plantas, también de insectos y microorganismos beneficiosos para el suelo.

Por lo tanto, el objetivo sólo es evitar la oportunidad a que prosperen. Con un poco de trabajo preventivo podemos proteger nuestras plantas y el suelo de las malas hierbas. Como es lógico, el trabajo con métodos radicales con aplicaciones de herbicidas que atacan a hojas o raíces de las plantas, tienen un final un poco tóxico que se acumulan en la tierra y después pasan a los alimentos. Pero existen otros métodos más gratificantes no sólo para la salud de tu huerto, e incluso sino para ti con la misma tarea de buscar malas hierbas y eliminarlas puede resultar relajante y des estresante.

 

Algunas de las medidas preventivas para controlar malas hierbas que puedes adoptar en tu huerto son:

  1. Como primera opción está siempre la eliminación manual de las hierbas indeseables que crecen por el huerto. La manera habitual de desherbar es arrancar las hierbas perjudiciales manualmente, una a una, con todo el trabajo que esto conlleva. Tienes que tener cuidado de no arrancar o dañar los cultivos que sí te interesan.
  2. La receta básica para obtener un buen cultivo es caminar por el campo con una azada o azadilla según el tamaño del huerto o del cultivo, escardar o binar el suelo y rompiendo la costra superficial del suelo aseguramos esponjar tanto el alrededor del cuello de la planta como entre las filas. Con este trabajo crea un "mantillo de tierra", es una manera práctica para preservar la humedad del suelo. Se recomienda ir al huerto después de cada lluvia, evitaremos que germinen, ya que eliminaremos miles de semillas. Un sistema muy útil es el uso de la azada con ruedas. Esta herramienta tiene la ventaja que prioriza la posición recta del hortelano, y el ahorro tiempo. Se acopla un cortante y caminando entre hileras de cultivos, cortamos las raíces de las malas hierbas y van cayendo entre los bancales. azada de rueda
  3. No utilizar estiércoles frescos como fertilizante, porque puede haber semillas de malas hierbas en ellos. Es mejor un compostaje, porque las altas temperaturas que se alcanzan en el proceso de transformación en compost producirá la muerte de las semillas si las hay.
  4. Utilizar un sistema de riego por goteo, porque el agua sólo empapará las zonas donde crecen tus cultivos, evitando derivas del agua en zonas con semillas de plantas no deseadas. El riego por goteo te permite localizar el agua justo donde está la planta.
  5. La “falsa siembra”, consiste en regar el suelo cuando está preparado para la siembra del huerto. Esto hará que en pocos días germinen las malas hierbas y podremos eliminarlas sin confundirlas con las plántulas de los cultivos “buenos”. Una vez eliminadas y escardar el terreno podemos plantar las hortalizas sin miedo.
  6. Usar técnicas de rotación y asociación de cultivos. Rotar los cultivos del huerto año tras año. Cada tipo de cultivo lleva asociado un conjunto de malas hierbas específico, por lo que cuanto mas diferentes sean los cultivos empleados menos posibilidades hay de que una cierta especie se vuelva un problema.
  7. El acolchado o mulching del terreno es una práctica muy útil, consiste en evitar que la luz solar no incida directamente en el suelo y así las malas hierbas no crezcan con tanta facilidad. Cubriendo la superficie del suelo con una capa gruesa de materia orgánica o de materia inerte como paja, césped cortado, hojas, serrín, cortezas, grava y áridos, o subproductos industriales como una manta anti-hierba, o plástico negro microperforado. Además, ayuda a mantener la humedad del suelo (por tanto, menos riego) y les aportará nutrientes al descomponerse (en el caso de los acolchados orgánicos).
  8. La solarización es un método de desinfección de un terreno. Consiste en "cocer" el suelo para matar hongos, insectos y semillas de malas hierbas. Cubrir el suelo con el plástico transparente fino (polietileno entre 400 galgas de espesor) bien sellado encima de terreno limpio y muy mojado durante 4 o 6 semanas durante el periodo de más calor.

 


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