Categorías

Germina tus propias semillas

Las semillas son la unidad de reproducción sexual de las plantas. Para que la semilla cumpla con su objetivo es necesario que el embrión se transforme en una plántula, que sea capaz de valerse por si misma y, finalmente convertirse en una planta adulta.

Para que el proceso de germinación, tenga lugar, es necesario que se den una serie de condiciones ambientales favorables : un sustrato húmedo, suficiente disponibilidad de oxígeno que permita la respiración aerobia y, una temperatura.

Las temperaturas compatibles con la germinación varían mucho de unas especies a otras. En la región mediterránea, las temperaturas más adecuadas para la germinación son entre 15 ºC y 20 ºC.

La absorción de agua es importante, en los primeras fases; porque para que la semilla recupere su metabolismo es necesaria la rehidratación de sus tejidos. Aunque un exceso actuaría desfavorablemente para la germinación, pues dificultaría la llegada de oxígeno al embrión.

La mayor parte de las semillas requieren un medio suficientemente aireado que permita una adecuada disponibilidad de O2 y CO2. De esta forma el embrión obtiene la energía imprescindible para mantener sus actividades metabólicas.

Las semillas hay que enterrarlas, pero no a una profundidad que no puedan emerger, ni tan cerca de la superficie que se sequen.

Siembra en semilleros.

En Bandejas de semilleros basta con echar sustrato en los huecos hasta que esté lleno por completo prensando con los dedos. Ya está listo para que vayamos colocando nuestras semillas una a una.  Volveremos a presionar para que no quede ningún hueco de aire.  También es interesante el uso de dispensadores de semillas que las dosifican una a una en el momento de la plantación. Una vez realizada la siembra regaremos el sustrato para que la semilla empiece cuanto antes a germinar.

Siembra en el exterior.

La tierra previamente cultivada y rastrillada para dejarla nivelada, y crear una capa suave de tierra bien suelta sobre otra capa de tierra firme pero no muy dura. Esto puede hacerse sólo si la tierra está seca. Reparta una fina capa de un fertilizante de uso general sobre la tierra antes de rastrillar para asegurarse de que a las plántulas no les falten nutrientes.

La profundidad del agujero tiene que ser dos veces su diámetro, en el caso de las semillas pequeñas, suficiente para cubrirlas. Las semillas grandes -guisantes, judías, o maíz dulce requieren un agujero de unos 5 cm de profundidad; las de tamaño intermedio -coles, espinaca, remolacha- necesitan uno de 2.5 cm y no más de 2 cm -cebollas, zanahorias, lechugas-.

Puede hacer el agujero presionando la tierra con un pincho plantador Sitúe la semilla dentro, dejando más o menos 1cm entre cada semilla. Después reponga la tierra en el agujero. La semilla y la tierra deben estar en contacto para que la semilla absorba la humedad. La manera más fácil de asegurarse de que esto sucede es aplastar la tierra presionando con el extremo del mango del pincho plantador. Hágalo con firmeza si la tierra está seca y suavidad si está húmeda.

La sembradora manual facilita mucho el trabajo, la misma herramienta abre un agujero en la superficie de la tierra deja caer una semilla en cada aguero y posteriormente la cubre. También dispone de un dispensador de abono.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Carrito  

producto (vacío)